Se cumplen ahora quince años desde que el binomio formado por Salvador
Daza y Regla Prieto -músico él, filóloga ella- iniciara en el plano
editorial sus investigaciones sobre los curas homicidas a lo largo de la
historia. Ese primer trabajo se tituló
Proceso criminal contra Fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1774) (Universidad
de Sevilla, 1998), dándose la circunstancia de que este juicio,
desarrollado por azares del destino en su ciudad natal, se erigiría en
el primero que derogaría los privilegios del estamento eclesiástico en
las causas judiciales imponiendo al tribunal civil debido a la crudeza y
gravedad de los hechos juzgados, sentando un precedente judicial al que
las partes implicadas se remitirían en casos similares posteriores.
Tras esta monografía llegarían luego
Proceso criminal contra Fray Alonso Díaz (1714) (Universidad de Sevilla, 2000), y
De la santidad al crimen: clérigos homicidas en España (1535-1821) (Espuela
de Plata, 2004), que recopilaba en capítulos más breves una serie de
casos especialmente llamativos ocurridos a lo largo y ancho de la
geografía española.
La polémica y la sospecha siempre han acompañado a los oficiantes
religiosos -sólo hay que consultar los diferentes escándalos de
pederastia sacados a la luz en las últimas décadas y que han obligado a
pedir perdón al mismísimo Papa-, pero también la indulgencia y el
oscurantismo, como si querer saber más, meter la cabeza en la olla
podrida, pudiera ser contraproducente para la opinión pública y la
imagen de perfección que la Iglesia siempre se ha esforzado en
transmitir. Sin embargo, el historial de delitos protagonizados por
eclesiásticos es tan abundante que Daza y Prieto se han animado a
publicar un nuevo libro con los casos que no tuvieron cabida en el
anterior, algunos de los cuales alcanzan también el continente
americano.
Lucifer con hábito y sotana: clérigos homicidas en España y América (1556-1834) (Espuela
de Plata, 2013) es el resultado de bucear varios años en archivos de
difícil acceso, pidiendo permisos concedidos no siempre con amabilidad, y
desentrañando los secretos mejor guardados del pasado de una Iglesia
cuya caterva de criminales no desmerecería de las de los forajidos del
viejo oeste americano, pudiendo, si me apuran, protagonizar su propio
CSI. Con
prolijidad de detalles, los autores dan cuenta de cada suceso
centrándose sobre todo en el tira y afloja judicial que lo lleva a ir
dando tumbos hacia un poder u otro, entablándose una encarnizada batalla
entre jurisdicciones que podía acabar
con el reo ajusticiado, encadenado de por vida o más libre que el aire.
En definitiva, una nueva piedra de toque, una llamada de atención para
advertir que los tiempos no han cambiado tanto.
(Publicado en mi blog "
Soltando lastre", 12-6-2013)